En el mundo existen dos tipos de personas: los que practican el running y los que no. Como habrás podido adivinar, los que hacemos este sitio web pertenecemos a la segunda clase. Aunque ninguno de nosotros somos profesionales del atletismo, a lo largo de nuestra vida hemos devorado miles y miles de kilómetros, y hemos gastado decenas de zapatillas de running, de todas las marcas y modelos, para pronadores, supinadores o neutros; de gran amortiguación, más ligeras, de los más diversos colores y formatos, y de todas las marcas del mercado.
Zapatillas ade running rotas
La verdad es que ninguna marca ha hecho que corramos más, pero sí han evitado que suframos lesiones y que podamos entrenar con mayor calidad y confort. Y es que para una persona normal, con su vida familiar y laboral, muchas veces no es fácil salir a entrenar. O bien llegamos muy tarde a casa, o hace frío, o la rodilla nos está dando guerra.
uña negra pie running

En la mayoría de los casos, cuando llevamos bastante tiempo corriendo nos falta motivación para seguir adelante, sobre todo cuando entramos en esa etapa en la que ya no se consiguen mejoras sino más bien todo lo contrario. Ahí, la cabeza juega un papel fundamental. Esos pequeños gadget que compramos nos ayudan a retomar la motivación. El nuevo GPS con competidor virtual incorporado que nos lleva con la lengua fuera, el último modelo de gafas de sol fotocromáticas, o, como no, ese nuevo modelo de zapatillas que llevan un par de amortiguadores en la parte trasera y hacen el efecto de que vayamos poco menos que flotando. O quizás ese nuevo reproductor MP3 que además de deleitarnos con nuestra música favorita nos va cantando el ritmo de vez en cuando indicándonos si debemos subir o bajar de intensidad en base al entrenamiento programado y lo que nuestro pulsómetro marca en ese momento.

Y es que ser runner a veces no resulta sencillo. Desde fuera nos toman por locos, e incluso nuestros hijos nos miran con cierta incomprensión (¿será que no están bien educados?), pero nosotros sabemos que cuando los kilómetros van pasando y nos encontramos jadeando frente a nosotros mismos, el reloj parece detenerse y todo lo demás no importa; porque cuando llega ese momento de disfrutar sufriendo, de apretar, de sentir fluir la sangre y notar cada latido del corazón, entonces somos runners, entonces somos libres y nada puede detenernos…
runner libre

O quizás sí, quizás ese ligero dolor que por momentos se torna insoportable y amenaza con hacernos parar. ¿Acaso no he calentado bien? ¿Será que las zapatillas están gastadas? ¿Será que tienen demasiados kilómetros? ¿Será que no son adecuadas para mi?

Preguntas incómodas con respuestas inciertas, así que cuando consigues terminar la sesión, sudoroso y cansado pero con la satisfacción del deber cumplido, lo primero es una rápida revisión visual a la suela y sus “deformaciones”. El dibujo apenas se ve, y la parte exterior del talón parece estar algo hundida. Problemas de neumáticos, que diría Fernando Alonso…

Mañana será otro día, y no, no tendrás zapatillas nuevas, pero podrías haberlas comprado nada más terminar el entreno en zapatillas-running.com.